dissabte, 23 de juliol de 2011

Tú y yo, los buenos.

Las ganas de inventar
y
una tiza al cielo,
marcarán la frontera de mi razón.
Y un arsenal de paciencia y celos
nos recuerdan las chicas no pagan dinero.

Y a la vez que lo sagrado, siempre es pequeño
tus fantasmas me pueden resucitar
.
Mi colección de angelitos negros
nos recuerdan tenemos lo que merecemos.

Lo sé, porque muchos ya se fueron
y hoy sigo sus pasos al caminar.
Y aquí tu y yo solo quedamos los buenos nadie nos enseña donde parar.

Que no te asuste el desgastarme, soy eterno y esas manos tan puras como el coral
ya llegará lo del cementerio y solo entonces lo mismo será que no serlo.

Lo sé, porque muchos ya se fueron
y hoy sigo sus pasos al caminar.
Y aquí tu y yo solo quedamos los buenos
nadie nos enseña donde parar.